Museo Etnográfico y Archivo Histórico Enrique Squirru

Patrimonio cultural de la ciudad de Azul

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PRESERVANDO HISTORIA EN TESORO ARQUITECTÓNICO. EL CASO DEL MUSEO Y ARCHIVO “ENRIQUE SQUIRRU” DE AZUL

Por ADAM, Sandra Gabriela – EILERS, Gabriel Andres – MAYOR, Maria Celeste – URIARTE, Susana Lucinda

Compartimos la ponencia presentada en el Encuentro "Museos en edificios patrimoniales", llevado a cabo entre el 28 y el 30 de agosto de 2014 en el Museo Banco Provincia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

INTRODUCCIÓN

 

Este trabajo tiene como objetivo relatar la historia del Museo Etnográfico y Archivo Histórico Enrique Squirru de la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, destacando la importancia arquitectónica patrimonial de la casa donde actualmente funciona una de sus salas y la puesta en valor de las colecciones que posee.

Entendemos que el  patrimonio es una construcción social, esto es, aquellos bienes tangibles o intangibles que una comunidad o, al menos determinados sectores de ella, eligen proteger como testimonios del pasado y desean transmitir a las generaciones venideras (Endere, 2009: 29). En esta línea enmarcamos el surgimiento y la historia de nuestro museo.

Este nació en el año 1940 por iniciativa del Dr. Bartolomé J. Ronco. Fue un notorio abogado nacido en Buenos Aires en 1881, a partir de sus viajes por la Patagonia y el sur de Chile, comenzó a formar sus valiosas colecciones que son las bases de este Museo.

En ese momento, siendo presidente de la Biblioteca Popular de Azul, que hoy lleva su nombre, impulsó la idea de dotar a dicha Institución de un Museo y Archivo que contara la historia de este pueblo surgido en el centro de la provincia en 1832 y que fuera además testigo de importantes episodios que hicieron a la historia del país. Para este fin se adquirió una antigua casa fundacional y un terreno adyacente, donde se encuentra emplazado el Museo.

 

HISTORIA DE LA INSTITUCIÓN

 

En la actualidad, el Museo Etnográfico y Archivo Histórico integra igual que la Hemeroteca y Casa Ronco, el complejo cultural de la Biblioteca Popular de Azul Bartolomé J Ronco.

Fundado el 8 de abril de 1945 a instancias del Doctor Ronco.

Lleva el nombre de Enrique Squirru en reconocimiento a sus múltiples y constantes esfuerzos en pro de su fundación, quien fuera muy amigo de Ronco.

Se creó con todo el material etnográfico y arqueológico que constituía la colección particular del Dr. Ronco, como así también todo el mobiliario que contenían y exhibían sus valiosas piezas. Se pensó como  etnográfico,  con la  pretensión de ser el medio más adecuado para exhibir  las distintas sociedades, tomando los objetos pertenecientes de cada colección  como elemento de referencia para su comprensión, objetos que son vestigios que actúan como testigos de una realidad. Plasmados en la presencia de esta referencia física, se trató quelos objetos adquieran una nueva dimensión, que va mucho más allá,  lleno de significados sutiles,como elementos narradores del papel que desempeñaba el objeto para el usuario de otro tiempo y como transcendió en su vida cotidiana.

Al mismo tiempo, con documentos propios y otros obtenidos por donaciones particulares, se inicia el Archivo Histórico, destinado a albergar y difundir la historia local.

Por todo esto es frecuente oír que  “la historia duerme en las salas del museo” y que revive día tras día con la visita de los niños con sus padres o docentes; de turistas interesados en conocer lo nuestro, o simplemente de los vecinos que encuentran en el museo un paseo evocatorio de su pasado.

Cada sala ha sido denominada con criterios que se atienen al contenido de los objetos guardados o a la realidad histórica.

Las salas llevan las siguientes denominaciones:

Sala Martín Fierro:

Contiene una de las más importantes colecciones de Platería Mapuche de Argentina y América del Sur, que junto a la Platería Gauchesca, nos permite conocer una autentico arte ya desaparecido. Su relevancia es tal que ha sido reconocida  internacionalmente, con la participación en la exposición “Tradición Argentina: el Arte de la Platería desde el período precolombino hasta Hoy” que se desarrolló en el Museo de Arte Decorativo de Frankfurt durante el año 2010 dentro del ámbito de la Feria del libro de la mencionad ciudad.

Completan esta sala una colección textil que atesora ponchos pampas y chilenos, fajas, cintos mantas, peleros, alforjas y alfombras de singular y exquisita manufactura.

Sala Viejo Vizcacha:

En ella hay  una importante colección de mates en plata y loza perteneciente a diferentes culturas, como así también bombillas, candelabros, candeleros y sahumadores. Muebles de fin y principio de siglo, lozas, elementos femeninos y masculinos de la época y enseres hogareños.

Sala Doctor Julio Cordeviola:

En ella se destaca una importante colección de armas de fuego de uso militar y civil,  sables del ejército Argentino y puñales de diversa procedencia.

Sala Claudio Lantier:

Se exponen en ella obras de pintores azuleños: Claudio Lantier, Martín Malharro, Rubén Roldán, Santos Glorioso, Salas, Claro Betinelli, entre otros.

Sala Vicente Porro:

Lleva el nombre del creador del Archivo Histórico que allí funciona, quien clasificó la incipiente documentación que poco a poco fue formando el patrimonio del mismo. Los fondos documentales son: Libros de Actas Municipales, Expedientes de Tierras, Juzgado de Paz, y Archivo Fotográfico, Cartográfico y Planigráfico que datan desde año 1829 hasta la época actual.

Sala José Hernández:

En ella se destaca  un original establecimiento comercial típico de la campaña bonaerense que era una viva expresión de la cultura local: la pulpería, con sus elementos y productos originales, reconociendo en estainstalación a las pulperías bonaerenses como exclusivas tiendas rurales tradicionales y añejas, registradas geográficamente en territorio argentino.  Cualquier artículo de origen nacional o extranjero, podía ser objeto de venta, trueque o decoración, y en tal sentido, nada que quepa en este rubro desentonaba.  Cabe destacar que estos establecimientos eran un lugar de encuentro de todos los actores sociales de la época, gauchos, indios, militares e inmigrantes, en nuestra región, mayoritariamente españoles y franceses.

También se diseñó un espacio particular que relata, con distintos elementos históricos, la fundación del Fuerte San Serapio Mártir del Arroyo Azul, y otros elementos como herramientas y enseres campestres, que nos permiten conocer  las diferentes actividades  rurales cotidianas del siglo XIX.

Esta sala funciona en el edificio patrimonial.

 

LA CASA. DESCRIPCIÓN ARQUITECTÓNICA

 

La casa se ubica en la esquina de las calles Bartolomé J. Ronco y San Martín,  el estilo es poscolonial. El hecho de ser una esquina y no tener ochava, – elrecurso urbanístico que consiste en unir con una línea oblicua los lados de las manzanas en sus esquinas –, la ubica temporal y estilísticamente en forma muy temprana dentro del levantamiento del pueblo con rasgos específicos de la arquitectura colonial.

Esta casa fue edificada por Silvano Anizan y Francisco Mallet en 1854, es considerada la primera casa de altos de Azul y una de las primeras de ladrillos cocidos,  hoy se resguarda exteriormente la estructura de dos plantas, de anchos muros y  los dos niveles de ventanas con sus rejas originales. Básicamente se trata de estilo neoclasicismo pobre, debido a la escasez de recursos, tanto de mano de obra como de materiales, en cuanto al aspecto exterior, sus rasgos distintivos son la simplicidad de líneas, los techos preferentemente planos, las paredes lisas, la presencia de elementos vagamente clásicos como cornisas, y algunas pilastras sin capiteles ni bases (Rocca, 2014: 25 y 26).  Rasgos que se completan con faroles de hierro forjado y placas homenaje hechas especialmente cuando se remodeló para que funcionara como museo.  Cabe aclarar que exteriormente se modificó la entrada original, la cual se eliminó  para tener un acceso único sobre la calle Ronco.

En cuanto al interior, las paredes se presentan tan despojadas como en el exterior. Sus techos son, a la usanza colonial, de vigas de madera y ladrillos a la vista, los mismos se pueden observar  actualmente,  con un buen estado de conservación y sin intervenciones de restauración.

La casona y el terreno adyacente se compraron en la década de 1940, modificándose la primera, y construyéndose en su totalidad una nueva edificación – exclusiva para el museo – según los planos realizados especialmente por el arquitecto Blas Jorge Dhers. El conjunto de edificaciones actualmente es considerado una unidad, la cual en su totalidad denota un lenguaje estilístico colonial.

El herraje forjado de puertas y ventanas fue realizado por el artesano Víctor Fittipaldi con la cooperación de la Escuela Industrial Vicente Pereda.

Abrió sus puertas el 8 de Abril de 1945, gracias a la respuesta obtenida del pueblo de Azul a la convocatoria realizada por la Comisión que se había formado para trabajar para dicha institución, basada en donaciones para la ampliación y refacción del edificio.

 

UNA TEORÍA ERRÓNEA:

 

En el reparto de solares del ejido fundacional, le adjudicaron adoña Bernarda Burgos el terreno en el que actualmente funciona el museo. Durante años se sostuvo  la teoría que ella era hija o ahijada del Tte. Cnl. del Regimiento 5°de Caballería de Milicias de Campaña donPedro Burgos, fundador del fuerte de Azul en el año 1832. Si bien poco y nada se sabe de su vida, la información obtenida de los registros parroquiales y en algunos documentos nos permitió dilucidar su verdadera filiación y explicar su lazo con la familia  Pardo.

Entre los primeros pobladores favorecidos, en 1832, con el reparto gratuito de tierras o “suertes de estancia” en la frontera del arroyo Azul, se encontraban Jorge y Lino Pardo.

Lino era hijo de Jorge Pardo, antes mencionado, y de Bernabela Álvarez. Se casó con María Ascensión Álvarez, ambos naturales de Buenos Aires, el 24-11-1836 en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario del Azul, siendo padrinos de velación Jorge Pardo y Bernarda Burgos.

En enero de 1846 fallece Jorge Pardo dando cuenta  en el acta de defunción que está casado con Bernarda Burgos. La transcripción del actadice: en el margen, “Jorge Pardo, blanco, casado, Bs. As., 73 años”; en el cuerpo de la partida: “En 28 días del mes de enero de 1846 se le dio sepultura al cadáver de Jorge Pardo casado con Bernarda Burgos y en fe de tal lo firmo yo el Cura Clemente Ramón de la Sota”.

El dato que nos revela la verdadera filiación de Bernarda Burgos, es cuando vuelve a casarse el 7-06-1846 con Ruperto Cañete; en el acta se indica el nombre de sus padres: José Celedonio Burgos y Petrona Estigarribia. Esta partida matrimonial permite aclarar tres  puntos: 1) su filiación; 2) su matrimonio anterior con Jorge Pardo y 3) su estado civil – soltera – previoa su matrimonio con Jorge Pardo.

En el Libro de Escrituras Nº 1 figuran dos escrituras de venta otorgadas por Bernarda Burgos en 1854. En particular nos interesa una de ellas, la Nº 159, correspondiente a un terreno con un rancho ubicado en el pueblo, “lindando por el Norte calle por medio con terrenos de don Francisco Eliseo, por el Sud con doña Gregoria Belázquez, por el Este calle por medio con doña María Zalazar y por el Oeste con don José Ferrari”, comprado por don Silvano Anizan y Francisco Mallet. En ese lugar funcionó la herrería de la familia Mallet, luego una frutería y actualmente la sala “José Hernández” del Museo.

Bernarda Burgos muere entre los años 1854 y 1858. Otro dato de interés que afirma no tener relación con el fundador, se observa en el  testamento del Cnel. Pedro Burgos, con fecha 21-12-1838, declara como únicos y universales herederos a sus hijos: D. Cosme, D. Hilarión, D. Pedro, D. Lucas, D. Dionisio y Da. Petrona Burgos. No existe mención alguna sobre una posible ahijada o hija, de nombre Bernarda.

Por lo tanto no existe ningún vínculo de parentesco o de afinidad entre Bernarda Burgos y el Cnel. Pedro Burgos, fundador de nuestra ciudad. (Uriarte, 2009:4,5 y 6).

 

MARCO NORMATIVO

 

El construir y el habitar un lugar, son dos hechos inseparables ligados a la esencia misma del hombre. El construir, o sea la transformación y adecuación del hábitat por el hombre es esencialmente un acto de cultura. Así como el instinto de construir es tan viejo como el hombre sobre la tierra, también  es antigua la necesidad de conservar los bienes erigidos por nuestros antepasados. La pérdida del patrimonio cultural implica la destrucción de la memoria colectiva; mientras que por el otro lado su preservación contribuye a la identificación del habitante con su lugar y su grupo social. Las obras de arte y los monumentos han sido y son testimonios culturales, representan la herencia del pasado y nos muestran el significado que poseían en su tiempo, de allí su necesidad de ser conservados por razones de arte, de cultura, o de representatividad de una memoria colectiva.

Todos estos productos de la cultura humana, los llamaremos patrimonio que en una concepción más amplia y actual se extiende no sólo a lo monumental sino también a aquellos valores intangibles y que otros definen como inmateriales.

“Patrimonio es todo lo que puede ayudar a una comunidad a mantener su identidad, a identificarse con ella en el doble y profundo sentido de continuidad de una cultura común y de construcción de esa cultura. Patrimonio puede ser gran monumento, una calle, un área, un paisaje, una ciudad y hasta un territorio. Los productos de la cultura humana sufren los avatares del cambio a través de la pérdida o modificación de sus significados.

La memoria es la base de la propia identidad, pero no puede retenerlo todo, es el resultado de un proceso de selección y organización. Es decir que el Patrimonio Cultural no sería sino la memoria y la tradición que permite trasladar de generación en generación, tanto las ideas como los objetos que identifican a una comunidad”.(Maggi, 2005). La protección del patrimonio en nuestro país se encuadra en la Ley 12665, sancionada en 1940 y aún vigente, que crea la "Comisión Nacional de Museos y de monumentos y lugares históricos" en defensa del patrimonio histórico y artístico de la Nación.

Como es obvio, ha quedado en parte superada por los nuevos conceptos elaborados durante los últimos veinte años, especialmente en Europa; pues esta ley hace referencia con especial énfasis al "monumento" y no al entorno construido o al patrimonio arquitectónico como núcleo histórico o tejido urbano.

Como sostiene la Arq. Diana Beatriz Maggi, si bien la normativa destaca “… la importancia de un Inventario nacional de monumentos históricos y de la exención impositiva para los particulares propietarios de dichos bienes como también ‘no podrán ser sometidos a reparaciones o restauraciones, ni destruidos en todo o en parte, transferidos, gravados o enajenados sin aprobación o intervención de la Comisión Nacional’ (art.4) esta ley adolece de un error conceptual: lo declarado monumento histórico nacional puede ser protegido contra los daños de particulares o autoridades públicas, pero no antes de dicha declaración; vale decir entonces, que el propietario de un inmueble que representa un valor histórico y arquitectónico de gran trascendencia para la comunidad, por formar parte dicho inmueble de la memoria colectiva de un pueblo, que hace a la identidad cultural del mismo, puede, sin más, destruirlo, pues muchas veces el afán economicista y la creencia en un derecho de propiedad absoluto permiten lesionar dicho patrimonio sin mayores inconvenientes ni sanciones. Y es aquí donde se centra el objeto del presente estudio: limitar la posibilidad que nuestro pasado histórico, plasmado en el patrimonio arquitectónico sea dañado sin contemplaciones, como ha sucedido a lo largo de nuestra historia, como sucede hoy y como no ocurre en los países industrializados donde la preservación del patrimonio arquitectónico es prioridad del Estado y clara conciencia en los ciudadanos”.

Esta ley, se completa con el Decreto Reglamentario del 7 de febrero de 1941.

En consonancia con la legislación nacional, la provincia de Buenos Aires, mediante la sanción de Ley 8912 de “Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo” del 24 de octubre de 1977 – entre otros objetivos – fijó el de asegurar la preservación de las áreas y sitios de interés natural, paisajístico, histórico o turístico, como así también la de generar una clara conciencia comunitaria, sobre la necesidad vital de mantener los valores ambientes. Es la primera norma que regula dichas cuestiones en el ámbito provincial y municipal.

En el ámbito municipal y a través de la “Ley Orgánica de las Municipalidades” (Decreto Nº  6769/59) se dejó en manos de la función deliberativa el reglamentar la conservación de valores locales de interés tradicional, turístico e histórico (Art. 27ª inc. 3).

En este contexto, se sancionan la Ordenanza Nº 151/1984 sobre “Preservación Patrimonio Cultural” por la que se crea la Comisión Municipal de Preservación y Conservación del Patrimonio Cultural y Arquitectónico. A partir del trabajo de esta comisión, surgen las Ordenanzas Nº 2493, 2494 y 2495 todas del 2006, declarando de interés municipal y patrimonio arquitectónico a la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco, al Museo Etnográfico y Archivo Histórico “Enrique Squirru” y a la Casa Ronco.

 

REFLEXIONES FINALES

 

Como decíamos en la introducción, entendemos el patrimonio como una construcción social, esta se hace desde el presente con una fuerte intencionalidad respecto de lo que se desea preservar. Preservar el patrimonio nos permite conservar el vínculo con el pasado en sentido amplio, con nuestra tierra, con nuestra historia, permitiendo definir nuestra identidad(Endere2009:29 y 37).

El trabajo de rescate de nuestra memoria e identidades es complejo y necesariamente debe extenderse en el tiempo,  reconociendo y valorando nuestra diversidad cultural, para lograr que toda la comunidad se apropie de estos patrimonios y se comprometa con su preservación.

No podemos dejar de mencionar la esfera del patrimonio intangible, que también hace falta proteger. Elementos como tradiciones, costumbres, leyendas, lenguas, gastronomía, farmacopea y muchos elementos más de la cultura.El patrimonio inmaterial, todo ese conjunto difuso de creencias, leyendas, tradiciones escritas u orales y comportamientos en los que se encarna nuestra diversidad, ocupa un lugar preponderante en la Lista del Patrimonio Mundial.La Convención de la UNESCO de 1972 sólo aludía a él, de modo incidental, pero hoy, precisamente a causa de su vulnerabilidad, se empieza a entender como el aval más importante de la memoria de la humanidad.

De manera que conservar nuestra casa patrimonial y poner en valor sus colecciones, es preservar nuestra memoria, que refleja la diversidad cultural. Nuestra institución también va más allá y tiene un fuerte compromiso  con la transmisión de lo intangible, a partir de la apertura a la comunidad, con programas dirigidos a todos los niveles educativos, otras instituciones, investigadores, docentes, visitantes en general.

Así, el visitante y la comunidad en general, tiene renovados elementos para implicarse con el resguardo de la historia y la memoria.

 BIBLIOGRAFÍA

 

-Endere, María Luz (2009) “Algunas reflexiones acerca del patrimonio” en Endere, M. L. y Prado, J. L.(comp.) Patrimonio, ciencia y comunidad. Su abordaje en los partidos de Azul, Olavarría y Tandil. INCUAPA.

-Fortunato, Carlos Enrique y Tancredi, Mariela (2009) “Patrimonio mirando al futuro. El caso del partido de Azul” en Endere, M. L. y Prado, J. L.(comp.) Patrimonio, ciencia y comunidad. Su abordaje en los partidos de Azul, Olavarría y Tandil. INCUAPA.

-Guía MuseoEtnográfico y Archivo Histórico Enrique Squirru. Azul, 2000.

-Ley nacional 12665.

-Ley provincial 8912

-Ley Orgánica de las Municipalidades (Decreto Nº  6769/59)

-Libro de Escrituras nº 1, 1854. Azul. Archivo Histórico Vicente Porro, Azul.

-Libro de Catastro de la traza de solares. Azul, 1876 – 1883. Archivo Histórico Vicente Porro, Azul.

-Maggi, Diana Beatriz (2005) Patrimonio Arquitectónico y Urbano. UNLP Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Taller MAY, Ficha 7.

-Ordenanza Nº 151/1984 sobre Preservación Patrimonio Cultural. Partido de Azul.

-Ordenanzas Nº 2493, 2494 y 2495/ 2006. Partido de Azul.

-Patrimonio arquitectónico. Inventario (1999) Municipalidad de Azul. Secretaría de la Gestión Pública. Dirección de Planeamiento Urbano. Azul.

-Rocca, Augusto (2014) Historia de la arquitectura de Azul. Editorial Azul, Azul.

-Sarramone, Alberto (1997) Historia del Antiguo Pago del Azul. Azul.Biblos.

 

-Uriarte, Susana Lucinda (2009) “Bernarda Burgos y su vínculo con los Pardo” enSepia nº 1. Azul, Museo y Archivo Enrique Squirru.

 

Creado: 2014-09-04 13:11:04 - Modificado: 2014-09-04 13:11:04

 

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Tel.: 02281-434811
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Atención al público Archivo: Jueves de 17 a 20 hs.
Correo electrónico: museo.squirru@gmail.com 
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